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martes, 4 de febrero de 2014

Capítulo 7

Narra Justin.

En las películas, al morir una persona, hacen como una proyección de toda su vida en pocos segundos. A mí no me vuelven a engañar, he experimentado varias veces esto de estar al borde de la muerte y nunca me pasó algo así.
Ahora sólo estoy en una estúpida cama de hospital, y la voz sigue conmigo.

Abro los ojos lentamente, encontrándome solo en la habitación.
Mi abdomen sigue doliendo brutalmente. Empiezo a toser, oigo como la puerta de la habitación se abre, no puedo dejar de toser.
—Tienes que devolverlo todo, sigue tosiendo aunque te duela. Vamos.—oigo una voz femenina que no conozco. Me da un cubo.—Inclínate.—lo hago y agarro el cubo bien.
Noto algo peor que la bilis en mi boca, toso de nuevo y me viene todo de golpe. Las lágrimas se me saltan con facilidad y cae todo lo que devolví en el cubo. Mi tos cesa, pero me entran ganas de vomitar al oler lo que antes devolví. Sangre podrida.
Vomito en el cubo sin poder aguantarlo, haciendo que el abdomen y por dentro de la herida me duela, como si me estuviera quemando.
Me acomodo en la cama, pero me duele mucho.
—Toma.—la enfermera me da un vaso de agua. Niego con la cabeza y asiente, saliendo de la habitación.
Suspiro y cierro los ojos por un momento. Los vuelvo a abrir y veo a Jack mirándome desde el pie de la cama.
Y ya sé lo que me va a decir: "Es la 8ª vez que lo intentas, por qué."
—Me voy a trabajar, luego vengo a ver cómo estás. Mientras se quedará Heather contigo.—y se va.
Frunzo mi ceño y trago saliva. 
Se oyen unos tacones y Heather entra en la habitación, cerrando la puerta.
Canción.
Me mira y suspira, viene hacia mí con un paso ligero y al llegar a mí, me da un beso en la frente.
—Me asusté mucho.—murmura, sentándose en la cama, a un lado.—Llevabas como 4 días en estado crítico, no sabíamos si ibas a sobrevivir, sabes.—suelta un suspiro.
—Yo no quería hacerlo, dolía como el infierno.—cierro los ojos, recordando los escalofríos y vuelvo a abrirlos.
Hearther me mira fijamente. Cuando se inclina más a mí y me abraza, apoyando su barbilla en mi hombro derecho.
—No sé que habría hecho si te hubiese pasado algo peor.—murmura con un hilo de voz, separándose de mí y sorprendiéndome al ver sus ojos aguados. Mira sus manos, veo como muerde su labio inferior y frunce su ceño. Pequeñas lágrimas resbalan por sus mejillas, el pecho se me contrae por completo.—No quiero perder a otra persona, y mucho menos a ti.—me mira y al ser tan blanca, sus mejillas y nariz se vuelven de un color rojizo precioso.
—Lo siento.—murmuro. Niega con la cabeza y sin más, me abraza.
—No lo sientas joder.—dice abrazándome con fuerza.—Tú no tienes culpa de nada cariño.—se separa un poco de mí y besa mi mejilla.—Justin, yo...—se calla y suspira.
Frunzo mi ceño.
—Creo que, verás. Es que, no entiendo qué me está pasando exactamente contigo.—sigue con sus brazos en mis hombros, y su cuerpo pegado al mío.—Es que, creo que me estoy enamorado de ti Justin.—arqueo mis cejas, sorprendido.—Sé que esto no está bien, pero... es lo que siento, o estoy empezando a sentir.—sus pupilas se dilatan. Trago saliva.
Mis tripas empiezan a arder, frunzo mi ceño y poso mi mano en mi abdomen.
—¿Qué ocurre?—se separa de mí y me mira alarmada. 
—Me duele, me duele mucho.—el dolor es espantoso, como si me estuviesen quemando.
Se levanta y sale al pasillo, la oigo pedir ayuda. Pero no me preocupo en lo demás, sino en mi abdomen y en las voces que no paran de gritarme una y otra vez "Hasta aquí hijo de puta".
Empiezo a gritar, a retorcerme del dolor y de la rabia.
—¡Heather, Heather!—grito agarrando la sábana de la camilla con fuerza. Entran dos enfermeras y un doctor. Heather no aparece.
—Cálmate. Ponle en el suero un tranquilizante.—el doctor me levanta la bata y mira la herida.—La herida está bien, no está sangrando... ¿Qué te duele Justin?—me mira extrañado.
El tranquilizante va dando fruto.
"Vaya, vaya, vaya... Estás loco, el abdomen lo tienes genial. ¿Qué es lo que te ocurre?"—se burla de mí.
—Déjame en paz.—murmuro y mis lágrimas caen por mis mejillas.
—Justin, muchacho mírame.—miro a donde viene la voz, viendo al doctor.—Tiene la mirada perdida, hay que ir a hacerle unas pruebas.—le dice a alguien.
—Heather.—murmuro y al segundo noto como agarran mi mano.
—Estoy aquí.—la miro, a mi lado y agarrando mi mano con fuerza.—Te prometí nunca irme, aquí estoy. Tranquilo.—besa mi mano y me da una sonrisa, pero es forzada.—Justin, ahora te van a hacer unas preguntas, tienes que contestar a todo lo que te pregunten, ¿me entiendes?—asiento y se inclina hacia mí, para darme un beso en la frente.

·

—¿Qué voces?—pregunta curioso. Me encojo de hombros.
—Yo las llamo así, pero me dicen cosas feas. Algunas me dicen cosas bonitas.—juego con mis dedos.
—¿Qué te dicen?—me mira con su cejo fruncido.
—¿Las malas?—asiente.—Algunas veces, me asustan mucho. Pero la mayoría del tiempo me dicen que acabe con mi vida.—trago saliva.—Una vez, me dijeron que matara a Heather, y también a mi hermano. Pero yo no les hice caso, porque no quiero hacerle daño a la gente.—sacudo mi cabeza.
Me mira incrédulo y suspira.
—Nunca hagas lo que las voces te digan Justin. Nunca, ni aunque sea a ti quien quiera dañarte, ¿vale?—se levanta y viene hacia mí.—Esas voces son malas, y tú mismo tienes que aprender a controlarlas.
—Pocas veces puedo. Sólo puedo cuando quieren dañar a una persona que quiero.—suspiro.
—Pues empieza a quererte a ti mismo hijo. Tienes que aceptar que estás en este mundo por algo, la vida es un regalo, pero si levantas siempre con el pie izquierdo, tu vida será tu muerte.—esa frase queda grabada en mi mente, sin saber un porqué.

Narra Heather.

Justin entra en a la habitación de nuevo, con la ayuda de una enfermera. El doctor viene a los pocos minutos y suspira mientras sacude la cabeza.
—Heather... Justin padece esquizofrenia.—dice directo. Mi mundo cae al suelo de un golpe seco, dejándome anonadada.
—¿Qué? Pero, él no parecía esquizofrénico...—murmuro, trago saliva.
—Porque fingía demasiado bien. Necesita ayuda, ayuda profesional para tratar con esta enfermedad.—me dice serio.
—¿Lo quieren encerrar en un centro de locos?—pregunto horrorizada.
—No es un centro de locos Heather, ayuda a muchas personas.—me corrige.
—¡Lo que hacen es quitarles las ganas de vivir!—mi corazón disminuye por momentos.
Suspira y sacude la cabeza.
—Por favor, yo puedo informarme sobre la esquizofrenia y puedo tratarlo, puedo medicarlo yo.—ruego.
—Eres sólo una estudiante de psicología, es muy arriesgado.—dice dudoso.
—Me queda un año para terminar de sacarme la carrera. ¡Sé lo más importante! Por favor, no deje que lo metan en un centro.—me mira y asiente resignado.
—Pero deberá estar con él las veinticuatro horas del día. Si tiene algún cambio, lo tendrá que escribir, tienes que pasar noches con él por si las pesadillas, y así poder ayudar a controlarlas, ¿le queda claro?—asiento y sonrío.
—Muchísimas gracias doctor.—entro en la habitación y veo a Justin tumbado mirando atentamente el techo blanco.
—¿Por qué las habitaciones de hospital son tan sosas? Para los enfermos sería mejor colores vivos, ¿no crees Heather?—dice con voz tranquila. Voy hacia él y me hace un lado en la camilla, me tumbo ahí y miro el techo.
—Sí, los hospitales deprimen a cualquiera.—concuerdo con él.
—¿Qué te ha dicho el doctor?—noto su mirada sobre mía. No me atrevo a mirarlo.
—¿No te dijo nada?—digo con hilo de voz.
—No, sólo me dijo que tendría que controlar a las voces. Que no les hiciera caso, a las que dicen cosas feas.—lo miro esta vez y su mirada ahora está perdida, pero pocos segundos después, me está mirando fijamente a los ojos.
—Justin... Yo verás, no sé cómo decirte esto.—me incorporo y me quedo sentada en la camilla.—Sobre todo no te alteres, ¿vale?—frunce su ceño. Cierro los ojos, cogiendo aire y soltándolo poco a poco.—Justin eres esquizofrénico.—se me ponen los bellos de punta al decirlo.
Lo miro, y me mira tranquilo y sin expresión alguna.
—Ya lo sabía.—se encoge de hombros.—Desde pequeño, me di cuenta a los 14 años. Sí Heather, estoy loco, estoy como una puta cabra.—suspira y sacudo mi cabeza.
—No cariño, no estás loco. Esto es una enfermedad que se puede tratar y-
—Me vale cuatro mierdas que se pueda tratar. Nací así y así moriré, seguiré oyendo voces en mi cabeza. ¿Sabes lo que me dicen? ¿Lo quieres saber?—me quedo inmóvil ante su cambio de actitud.—"Mata a esa puta pelirroja. Ella es mala para ti, ¿crees que le importas? A nadie le importas violador de mierda."—dice esto con lágrimas en los ojos.
Un escalofrío recorre mi cuerpo de pies a cabeza.
—Justin-
—Cállate, tus voz angelical les molesta. No te quieren oír porque según ellas eres una puta entrometida.—su mirada ahora es oscura y su mandíbula está tensa. 
—No dejes que te dominen.—me levanto de la camilla, apartándome de él.
—Tarde.—dice con voz de psicópata. Se quita la bata, quedando completamente desnudo. Me tapo los ojos.—Mírame Heather, mírame muñequita de porcelana.la curiosidad mató al gato.
Lo miro y me llevo las manos a la boca al ver su costado izquierdo.
Los ojos se me llenan inmediatamente de lágrimas al ver su costado con la piel quemada. 
Mi labio inferior tiembla y tengo miedo de preguntarle qué le pasó...
—Los cabrones de mis padres adoptivos. ¿Que no hacía lo que ellos querían? Me castigaban con cualquier cosa que fuese inhumano.—se vuelve a poner la bata y se tumba en la camilla, tapándose hasta arriba con la fina sábana.
Me acerco a él y oigo cómo llora en silencio.
—Justin.—lo llamo. Sacude su cabeza.
—Lo siento Heather, lo siento mucho.—se ahoga en su almohada, sin querer mirarme a la cara.
El corazón se me para unos segundos, llevo mi mano con cuidado a su cabeza y acaricio los mechones de su pelo rubio cobrizo.
—Nada de esto es tu culpa. Nada.—beso su cabeza y salgo de la habitación. Las lágrimas salen de mis ojos sin parar.

Y en mi cabeza sólo ronda una pregunta.... ¿Por qué él?

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RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.

Después de mil años, volví.... LO SIENTO.
Espero que os haya gustado, no sé, a mí esta novela me da mucha penita coño. Es que... uff Justin pobrecito cojones...

Si queréis el capítulo 8, necesito: mínimo 10 comentarios(Por twitter o por blog), 30 RT's y que votéis en las reacciones de abajo. Así que... ya sabéis.

Gracias por leer ♥♥♥

Donna

sábado, 21 de diciembre de 2013

Capítulo 6

Narra Justin.

—¡Deja de moverte! Ahora fóllatela, ella es muy buena Justin.—dice mamá empujándome.
Niego con la cabeza, mirando a la nena en frente mía.
—¡Hazlo!—me grita, asustándome.

Abro los ojos y veo a Heather mirándome asustada.
—Justin, tranquilo. Era sólo una pesadilla.—mi corazón va a mil por hora. Me llevo la mano al pecho y siento como se me cierra la tráquea.
—Justin ya, tranquilo. Mírame.—me agarra de las mejillas y me obliga a mirarla.—Respira hondo y suéltalo poco a poco.—lo hago unas cuantas veces, calmándome.—Ya está, ven aquí.—me rodea con sus finos brazos, dándome un abrazo cálido.—Justin estás temblando.—se separa de mí y me pone su mano en mi frente.—Creo que tienes fiebre, ahora veng-
No te vayas.—la interrumpo, agarrando su muñeca.
—Justin voy a ir sólo a por el termómetro, no me voy a ir.—sonríe de lado y asiento, soltando su muñeca.

Me quita el termómetro de la boca y lo sacude un poco, lo mira y suspira.
—Justin tienes que descansar. Tienes 40 de fiebre.—deja el termómetro en el escritorio y me tumbo en la cama. Ella me arropa, y no puedo evitar sentir un cosquilleo por mi espina dorsal.
—Heather.—la llamo. Me mira.—¿Cómo estás?—frunce su ceño.—Por lo de tu papá.
Sonríe tristemente y se encoge de hombros.
—Supongo que estoy mejor.—aparta el pelo que caía en mi frente.—Gracias por preguntar.—le sonrío.—Descansa.cierro los ojos, y lo único que recuerdo, son las caricias de Heather.

Narra Heather.

Acaricio su rostro con dulzura, y su respiración me dice que se quedó dormido. Niego con la cabeza.
¿Cómo una persona tan buena, puede tener tantas cosas así en la cabeza? Es horrible.
Mi corazón se encoge al verlo tan indefenso, con su ceño fruncido, su boca entreabierta y mordiendo su lengua.
Me levanto de la cama y salgo de la habitación. Voy hacia el salón, que es donde Jack me espera. Me ve y se levanta del sofá.
—¿Cómo está?—en sus ojos se le ve perfectamente la preocupación.
—No lo sé. Acaba de quedarse dormido.—suspiro y echo mi pelo hacia atrás.
Asiente y rasca su nuca. Sonrío leve al ver que es el mismo gesto que hace Justin al estar nervioso o incómodo.
—No te preocupes Jack, todo saldrá bien, sólo necesitamos darle tiempo y tener mucha paciencia. Esto no se va solo.—acaricio su hombro, en signo de "consolación". Suspira y asiente nuevamente.

Narra Justin.

Escucharla mientras leéis.
Abro los ojos, y no hay rastro de Heather en la habitación. Mi corazón se para, oh mierda no...
"Hola de nuevo suicida"—una voz me habla y trago saliva con dificultad.
"¿Sabes qué estaría bien ahora, para relajarnos un poco?"Sacudo mi cabeza, colocando mis manos a cada lado de mi cabeza.
—No, vete.—murmuro angustiado.
"Juguemos al escondite. ¡Yo la llevo!"—mi respiración es acelerada.
"Uno, dos, tres, cuatro... Quién no se haya escondido..."—mi pecho empieza a arder.
—¡Heather! ¡Heather!—las lágrimas sin acumular antes en mis ojos, salen disparadas.
"Esa jodida puta nos arruinó el plan."—suelta una risa cínica.
La puerta se abre, y aparece Heather. Ella viene a mí corriendo y me envuelve en sus brazos.
—Ya, ya está. Estoy aquí Justin.—una enorme presión atraviesa mi garganta.
"Oh, ¿me tienes miedo? ¿Por qué te temes a ti mismo? Qué raro eres."—noto como mi cuerpo empieza a temblar, Heather me frota el brazo derecho y me susurra cosas como "Está bien", "Estoy aquí"....

·

—Justin, ¿estás mejor?—la voz de Heather hace que la mire directamente. Asiento.—Vamos a hacer un ejercicio. Tienes que cerrar los ojos y relajarte por completo, no puedes pensar nada.—asiento de nuevo y hago lo que ella me dice.
Todos los pensamientos se van de mi cabeza. Mi respiración es tranquila, y sé que Heather está a mi lado, también sé que ella no se va a ir...
—Abre los ojos.—lo hago y veo que está a centímetros de mi cara. Mi respiración se corta.—Apártame si quieres, pero voy a besarte igual.—y en menos de que yo pueda hacer algo, se abalanza a mí. Sus labios se pegan a los míos y noto mi corazón que se me va a salir por la boca.
Y no sé, pero me dejo llevar. Entreabre sus labios y yo hago lo mismo, dejándome guiar por ella. Su lengua entra en mi boca y me estremezco.
Pero no paramos, seguimos a más y más, cuando de pronto suena un fuerte golpe.
Abro los ojos y mi respiración es agitada.
Veo a mi costado izquierdo a Heather dormida en el sillón de mi cuarto. 
"Tío, una buena oportunidad es esta, ¿no te parece?"—vuelve a hablar en mi cabeza. Y no sé, pero no soy dueño de mi cuerpo ahora mismo. Estoy fuera de mi habitación, andando por el pasillo a oscuras. Entro en la cocina y mi mano abre el cajón de los cubiertos.
Cojo el cuchillo más afilado y grande, mirándolo atentamente. 
"Esto va a parecer la matanza de Texas macho."—suelta una risa y trago saliva.
"¿Quieres acabar conmigo?"—asiento."Para eso tienes que clavártelo muy, muy, muy hondo en la barriga. Así es como todo acabará y me iré para siempre."
Agarro el mango del cuchillo con mis manos y me lo alejo un poco, apuntando hacia mí la gran hoja del cuchillo.
"¿Recuerdas lo que te hizo Max? ¿Y Sarah? Vaya padres, ¿eh? Ahí obligándote a follarte a una pequeña niña inocente. Eres un violador Justin, un puto violador pajillero."—me clavo el cuchillo en la barriga, grito del dolor y no sé por qué, pero hundo más la hoja en mi barriga. Grito del dolor, quiero parar, quiero parar pero no puedo. 
"¡Más hondo marica!"—lo clavo al completo, notando un pitido irritante en mis oídos y millones de escalofríos recorrer mi cuerpo de arriba abajo sin parar.
Y sé que estoy gritando y llorando, pero no me oigo. Sólo noto mis mejillas empapadas y mis dientes apretados a punto de romperse en mil pedazos.
Suelto el mango del cuchillo y miro mis manos.
"Estas son las manos de un sucio hijo de puta, de un violador, de un salido."
Mi cabeza empieza a doler, pero no más que mi abdomen. Caigo al suelo sentado, mi mandíbula tiembla, empiezo a notar frío, mucho mucho frío.
Veo la cocina alumbrarse, pero no por mucho tiempo. Mis ojos se cierran, y es mentira eso que dicen de que ves una luz al final del túnel, ni tampoco ves tu vida pasar a toda hostia, tan sólo notas como tu alma va dejando poco a poco tu cuerpo. Dejándolo frío y sangriento...

Narra Heather.

Me despierto al oír unos gritos. No veo a Justin en su cama y corriendo me levanto y salgo de la habitación.
—¿Justin?—susurro. Otro grito, y esta vez no para. Corro asustada hacia la cocina, de donde viene ese grito. Veo a Justin despaldas y frunzo mi ceño.—Justin, ¿qué pasa?—pero parece no enterarse. Cae al suelo y abro la luz. Corro hacia él y grito al ver lo que acaba de pasar.
—¡Jack, Jack!—grito y me arrodillo.—Dios mío.—no me atrevo ni a tocar el mango del cuchillo clavado en su abdomen. Mis ojos empiezan a acumular lágrimas, para luego deshacerse de ellas y hacer que resbalen por mis mejillas.—Justin.—sollozo y agarro su cara con mis manos. Está frío.
—¿Qué pasa?—oigo la voz de Jack y éste viene hacia nosotros, quedándose helado ante la horrible imagen.—¡¿Qué mierda?! ¡Justin!—se tira al suelo, a por su hermano.—¡Heather llama a una puta ambulancia, vamos!—asiento y me levanto, haciendo caso.

·

Jack no deja de llorar, de maldecir en voz baja y de tirarse de los pelos con fuerza. A este paso se quedará calvo.
Yo juro que no soy consciente de lo que acaba de pasar. Él-él estaba bien, ¿qué mierda pasó? Yo creía que estaba mejorando, creía que lo había ayudado. Pero acabé empeorando todo.
La sala de espera de urgencias está vacía, sólo estamos yo y Jack. Sólo se oye los sollozos y los insultos de Jack.
—Jack.—acaricio su espalda y sacude su cabeza.—Jack mírame.—no me hace caso.—Joder, ya verás como todo irá bien. Deja de machacarte.—suspiro temblorosa.
Levanta la cabeza y me mira. Sus ojos azules están rojos, haciendo que el color de su iris resalte más.
—Tú no entiendes nada Heather. Justin ha pasado por cosas realmente inhumanas, le han hecho cosas horribles y yo no pude parar eso. Mis jodidos padres adoptivos lo usaban como les daba la gana. Todo lo que tiene en la cabeza son recuerdos del jodido pasado, esas "voces" no es más que él. Él se machaca a sí mismo, él se daña a sí mismo. Él mismo intentó muchas veces acabar con su "yo interno". Esa puta voz es su subconsciente, quiere acabar con todo el pasado, y no ve otra salida más que la muerte.—trago saliva.
—Sólo necesito saber su pasado para ayudarlo.—murmuro.
—No pienso contártelo yo, Justin se encargará cuando vea que es el momento de que lo sepas. Yo no soy nadie para contar eso.—niega con la cabeza. Suspiro y asiento.
—Sólo adelántame algo Jack, alguna pista.
Mira al frente y luego devuelve su mirada a mí.
Justin era obligado a violar a niñas más pequeñas que él por mis padres adoptivos.

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RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.

Matarme, os dejo.... 
Os explico lo que acaba de pasar por si las moscas: Justin ha sido controlado por su subconsciente, por esa "voz" de la que él teme. Él mismo.
Él no quería acabar así, pero la "voz" pudo con él, intentó acabar con él, con sí mismo. 

Esta novela va a ser corta, así que por eso pasan tantas cosas en un solo capítulo... asfhnaisg

Gracias por la paciencia y siento haber tardado, pero a causa de tener tantas novelas me quedaron 7 :))))))))))))))))))))))) Sí, me quedé sin reyes. ¡Wiii!  :'(
Pero bueno, mereció la pena por vosotras. Gracias de verdad y espero vuestros comentarios y votos en las reacciones de abajo.

Os adoro.  ♥♥

PD: The Sinner la empezaré a subir esta semana que entra, así que estar atentas. Ya está la sinopsis y los personajes principales elegidos, los podéis ver en el blog: http://todospecamosalgunavez.blogspot.com.es/ y quien tenga wattpad la puede leer desde allí también, que es más cómodo:) >> http://www.wattpad.com/story/10456868-the-sinner-2014
Si queréis que os avise para cuando suba el primer capítulo, dad RT AQUÍ.

Donna Scars.


miércoles, 20 de noviembre de 2013

Capítulo 5

Hace semanas que no voy a casa de Justin a hacerle terapia. 
Después de todo lo sucedido, entré en una clase de "depresión". Me tragaba los botes de pastillas para calmarme. Hubo veces que mi hermano me tuvo que llevar a urgencias, tuve un ataque de ansiedad muy fuerte y me sedaron.

La verdad es que quedarse huérfana del todo es una putada, no tienes a las dos personas que te enseñaron a andar, a hablar, a cómo ser con las personas...

Pero hoy estoy decidida a ir a ver a Justin. Él es el que necesita mi ayuda, y no puedo fallarle más...

Toco tres veces a la puerta blanca de la casa y oigo pasos ligeros chocando contra el suelo. La puerta se abre, dejándome ver a Jack.
—Heather.—una media sonrisa forzada aparece en sus labios finos.—¿Cómo estás?—dice, mientras me da un cálido abrazo.
—Bien, ya estoy mucho mejor.—nos separamos.—¿Cómo está Justin?—me hace un gesto para que entre, cierra la puerta detrás de nosotros.
—Fatal.—me giro, mirando a Jack. El cual tiene la mandíbula tensada y no tiene expresión en sus ojos.
Caigo en ello...
—No...—murmuro y él asiente.—¿Está en su cuarto?—asiente nuevamente y decido subir las escaleras rápido. No puedo perder un segundo más.

Sólo os pido que la escuchéis mientras leéis esta parte.
Toco en la puerta suavemente.
—Justin soy yo, Heather. Voy a entrar, ¿vale?—espero un poco y abro la puerta, inspecciono la habitación. No está.
Frunzo mi ceño y entro, cerrando la puerta detrás de mí. 
—¿Justin?—ando un poco, hasta que veo un pelo rubio cobrizo asomar por el otro lado de la cama. Dejo el bolso en la cama y me quito la chaqueta, dejándola también en la cama.
Me acerco lentamente y el corazón se me parte en mil pedazos al ver a un Justin asustado, con los ojos abiertos como un búho, sus rodillas encogidas, mientras que abraza un osito de peluche marrón.
Tapo mi boca con mi mano derecha, reprimiendo así un gemido de angustia, de dolor por él.
—Justin.—murmuro temblorosa, temiendo su reacción. Pero no me mira. Ni siquiera pestañea...
Me acerco más y me agacho a su altura.
—Siento no haber podido venir cuando me necesitabas Justin. Lo siento, de verdad.—llevo mi mano izquierda a su mejilla y la acaricio suavemente. Su mejilla está caliente. Llevo la misma mano a su frente, tiene fiebre.
Dirige su mirada a mí lentamente, y veo sus ojos cansados pero a la vez alerta. Debajo de estos, tiene ojeras moradas como si le hubiesen pegado una paliza.
Entreabre sus labios y...
—Las voces me obligan.—mi corazón se para unos segundos. Su voz suena ronca y varonil, bastante firme.
—Qué voces.—me atrevo a preguntar. Mi corazón parado hace un minuto, ahora va más rápido de lo normal.
—En mi cabeza. Ellas me dicen cosas feas, ellas quieren verme muerto Heather.—mis ojos se humedecen al completo. No me puedo creer que esté hablando, y menos que esté completamente fuera de lo normal.
Ahogo un sollozo.
—¿Sabes lo que me dicen?—veo como sus manos aprietan el pequeño osito con fuerza.Coge ese bote de pastillas y juguemos a cuántas te puedes tragar.—las lágrimas salen de mis ojos una tras otra.—Lo mejor es que les hago caso, porque son tan pesadas.—suelta una risa forzada.—Ahora mismo me están hablando.—sus labios están secos.
—Qué te dicen.—muerdo mi labio, con miedo.
—No lo querrías escuchar.—niega con su cabeza y fija su mirada en la pared de enfrente suya.
—Qué te dicen Justin.—insisto con una voz dura. Me mira.
—Ellas no quieren que te lo diga.—humedece sus labios.
—¿Es sobre mí?—asiente.
—Y no es nada bueno. Quieren que te vayas.—pero me quedo en mi sitio.—Ellas no te quieren. Dicen que eres mala para mí.—trago saliva y me levanto.
Empiezo a dar vueltas por la habitación, sin saber qué mierda hacer. 
No entiendo nada, esto es tan raro. 
Hasta que se me ocurre algo...
—La verdad es que te eché mucho de menos.—murmuro, girándome y andando hacia él.
—Las voces dicen que mientes.—llego a él y me siento a su lado.
—Yo nunca miento. En estas semanas sólo pensé en ti, ¿sabes?—gira su cabeza, mirándome.
Niega con la cabeza mientras una sonrisa de lado aparece en sus labios.
—Sé lo que intentas.—deja el oso de peluche a un lado.—Lo que quieres es ponerme cachondo con tus palabras para mantenerme alejado de las voces en mi cabeza. ¿O no es así, pelirroja?—trago saliva. Tengo que improvisar...
—Justin, ¿todo esto tiene que ver con tu pasado?—lo miro y su cara palidece.—Oh, ¿di en el clavo?—sus ojos humedecen al instante y su pecho empieza a subir y a bajar, por su respiración excitada.—¿Tu padres? ¿Dónde están? ¿Por qué hablas de repente? ¿Por qué esas voces te atormentan y te obligan a querer matarte?—quiero llenar su cabeza de preguntas con las respuestas que solo él tiene.
—Cállate.—se levanta y hago lo mismo. Entra en el cuarto de baño y frunzo el ceño, lo sigo.
Y lo veo con un bote de pastillas, echándoselas en la mano.
—Suéltalas.—intento quitárselas.—¡Justin, suéltalas!—le agarro la muñeca.—Mírame, Justin mírame a los ojos.—con mi otra mano agarro sus mejillas, obligando a que me mire. Lo hace.—Tú no quieres hacer esto. Tú me prometiste que no volverías a intentarlo.—su pecho deja de subir y bajar bruscamente y suelta un pequeño suspiro.
—A nadie le importo.—murmura, y de sus ojos salen pequeñas lágrimas.
—A mí me importas, a tu hermano le importas.—suelta las pastillas, dejándolas caer al suelo, y el bote igual.
—¿De verdad te importo?—asiento.
—Mucho, hasta llegué a quererte. Te he cogido mucho cariño Justin, desde el primer momento en que te vi, supe que eras un chico increíble.—mi mano que agarraba su muñeca, ahora la dejo en su mejilla mojada.
—¿Me quieres?—su voz suena aguda y a la vez ronca.
—Mucho.—una sonrisita aparece en sus labios y me abraza. Le sigo el abrazo, acariciando su espalda.

·

—No dejan de gritarme Heather, haz que paren.—Justin tiembla bajo mis brazos. 
—Tranquilo, ya se irán. Ten paciencia Justin.—beso su frente y lo abrazo más a mí. 

Antes hablé con Jack, le dije todo lo que pasó y el por qué de mis gritos. Él no se podía creer nada de lo que le estaba contando, pero al final no tuvo más remedio que creérselo. Le dije que estaría el tiempo que hiciese falta con Justin, que no me separaría de él. Estuve tantos días sin él, que empeoró por no poder sacar lo que tenía dentro...

—¿Estás mejor?—niega con la cabeza.—Justin me alegra ver que al menos ya puedes hablar. ¿Eran las voces las que te impedían hablar?—digo, acariciando su pelo suave.
—Creo que sí.—murmura.
Nos quedamos en silencio. Noto como tiembla y lo tapo mejor con la corcha de su cama. Froto su brazo para que entre en calor y se acurruca más a mí. 
—¿Te dicen algo ahora?—niega con la cabeza.—Duerme un poco.
—No te vayas.—su agarre a mi blusa es fuerte. Sonrío con ternura y tristeza.
No me voy a ninguna parte, nunca más te dejaré solo.—beso su frente y veo como cierra sus ojos. 

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RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.

Sé que es corto, pero lo importante es que Justin ha hablado.... Sólo os digo que Justin no sólo tenía el miedo de hablar, tiene trastornos psicológicos y pues... ya saldrán más.

En este puse como que es controlado por las 'voces en su cabeza'. Y pues eso también es una enfermedad y yo que sé más. Me tengo que informar más...

Espero que os haya gustado, por muy corto que sea. Cuando tenga 40 RT's (lectoras) os haré maratón. No sé de cuántos capítulos, pero eso os lo juro. ¿Vale?

Gracias por tener paciencia y no abandonarme, os adoro.
PD: Comentad y votad en las reacciones. Gracias.

Donna Scars.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Capítulo 4

Narra Heather.

—Ahora cierra los ojos Justin.—Suspira y me hace caso, cerrándolos lentamente.—Quiero que te relajes, que imagines que estás en tu lugar favorito en el mundo con una persona a la cual quieras y aprecies mucho.—se acomoda en su cama.—Tienes que estar tranquilo, relájate lo máximo que puedas. Como si sólo existierais tú y esa persona.—me quedo callada y veo como de sus comisuras tira una graciosa y bonita sonrisa.
No puedo evitar sonreír, no tengo idea alguna de lo que me pasa con este chico...
Se le ve tan relajado, cómodo, feliz... Su sonrisa blanqueada es hermosa, por qué no decirlo.
—Esa persona te quiere, te quiere con locura. No estás sólo como tú crees. Tienes a esa persona agarrando tu mano fuertemente, la llevas en tu corazón y ella te lleva a ti en el suyo.—agarro una de sus manos y veo como se tensa un poco, pero luego se relaja de nuevo.
Joder, ¿qué coño me pasa? Tengo toda la pinta de que este chico tímido me empiece a gustar. Pedófila, que tiene 19 y tú 23.
Me da un ligero apretón en la mano y me estremezco, no sé por qué. Será porque te lo dio él.
Miro con atención su rostro.... es realmente guapo. Labios perfilados, regordetes y rosados; pestañas largas y rizadas; nariz redonda, ni muy fina ni muy ancha...
—Ahora quiero, que te despidas de esa persona con un fuerte abrazo, y que abras los ojos lentamente cuando yo diga "Ya".—espero unos escasos segundos.—Ya.—abre lentamente sus ojos mieles y directamente me mira a mí. Sonríe leve y le devuelvo la sonrisa.—¿Bien?—asiente.
Mi móvil empieza a sonar y me levanto de la silla. Voy hacia el escritorio y lo cojo, descolgando.
—¿Si?
—Heather, ven corriendo al hospital.—la voz de mi hermano es angustiada. Me asusto.
—¿Qué pasó?—pregunto nerviosa.
—Papá...—cojo mi bolso, sigo con el móvil en la oreja.
Voy hacia Justin.
—Me tengo que ir, mañana nos vemos.—me mira curioso y asiente, salgo cagando leches de allí.

·

—Tiene que haber alguna forma de encontrar un puto donante.—no puedo luchar más contra mis lágrimas, y caen todas de golpe.
—Lo siento, pero tardaríamos mucho y su padre no aguantará tanto. Podrán verlo por última vez.—y se va. Limpio mis lágrimas y Ryan me abraza.
—Heather, papá está sufriendo, mejor que descanse que siga así. ¿No crees cariño?—dice intentando hacerme entrar en razón. Asiento levemente y me besa en la frente.—Eso es, entra tú primero.

Narra Justin.

Termino de comer el pescado, bebo un poco de agua y oigo la puerta de casa, unida a una risa femenina. Me incorporo del banco de la barra y veo a mi hermano con otra chica por el pasillo.
Me miran los dos y me encojo de hombros.
—¿Quién es?—oigo susurrar a la rubia.
—Mi hermano.
—Está bueno.—arqueo una ceja y los vuelvo a mirar.
—Sí lo que sea, vamos.
—Espera, queda mucha noche Jack.—la chica entra en la cocina como si nada de la mano de mi hermano y se sientan los dos a mi lado.—Hola guapo.—miro a mi hermano y se encoje de hombros.
Alzo la cabeza un segundo en forma de saludo. Sonríe.
—Cuando acabe con tu hermano mi turno, puedo hacerte descuento por familia cariño.—se levanta y se pone detrás mía, pasando sus brazos por mi pecho y demás.
Tenso la mandíbula.
—Sam.—mi hermano se percata y la chica deja de toquetearme.—Vamos mejor, a mi hermano no es que le guste.... esto.—se van y me levanto del banco, recogiendo todo.


Le hago un nudo a la bolsa de basura y la cojo. Salgo de casa y me dirijo al contenedor, abriendo este y tirando la bolsa dentro.
Dirigiéndome de nuevo a mi casa, veo a una figura femenina sentada en la acera frente a mi casa. Frunzo mi ceño y por el pelo la reconozco.
Voy hacia ella y me siento a su lado, asustándola. La miro y tiene su cara empapada y roja. 
Canción.
—Te preguntarás qué hago aquí, sola y llorando frente a tu casa.—suelta un pequeño sollozo.—Cuando me fui tan rápido ayer, era porque mi padre se estaba muriendo. Y pues no se pudo hacer nada, dios decidió llevárselo ya. Con tan sólo 54 años.—se encoge de hombros y con su manga limpia las lágrimas de sus mejillas rojas.—Y me sentía muy sola, y no sabía dónde ir. Vine aquí, pero no sabía si os iba a molestar con mis estúpidos problemas, pero de verdad necesito a alguien ahora mismo.—suspira y echa su rojo pelo hacia atrás, mientras intenta contener lágrimas de sus ojos verdosos.
Me levanto y le cedo mi mano derecha. Ella mira ésta y la acepta, la ayudo a levantarse.
Con mis pulgares quito el resto de lágrimas que dejó en sus mejillas y me da una sonrisa triste. Le hago un gesto con mi mano, para que ande ella delante. 
Me hace caso y entramos en mi casa.

·

Le doy la taza de leche caliente y la coge, añadiendo un 'gracias' en un susurro. Me siento a su lado de la cama y bebe un poco.
Deja la taza entre sus manos y suspira.
—Es tan triste que una persona tan buena se vaya antes de lo previsto.—murmura con la voz ronca. Asiento, de acuerdo con ella.—Nunca tuve muy buena relación con mi padre.—me mira y puedo ver la tristeza nadar en las piscinas de sus ojos verdes.—Y justo cuando quería empezar de nuevo con él, dios se lo lleva de repente...—niega con la cabeza, una sonrisa sarcástica aparece en sus labios finos.
Agarro su mano y le doy un pequeño apretón, para que sepa que estoy ahí con ella, que no está sola...
Me mira e intenta sonreír, aunque sólo le sale una mueca. Le regalo yo una sonrisa y ahora es cuando sonríe.
Suelto su mano y le hago una seña de que espere un segundo. Me levanto y cojo una libreta de mi escritorio. Arranco una hoja y cojo un bolígrafo.

Narra Heather.

Veo como escribe algo, y luego se acerca a mí, cediéndome la hoja. La cojo y al leerla sonrío al instante.

'Tu padre no querría verte así por él. Sonríe, tienes una sonrisa preciosa.'

Lo miro y me mira sonriendo. Me levanto y dejo la taza en el escritorio, me abalanzo a él, abrazándolo con tanta fuerza que me duelen hasta las tetas de apretarme a él.
Me sigue el abrazo y no puedo controlar mis lágrimas, salen por sí solas.
—Gracias, de verdad. Eres un gran amigo Justin.—susurro, soltando un sollozo. Acaricia mi espalda con una de sus manos y siento como un escalofrío comienza por mi espina dorsal, expandiéndose por todo mi cuerpo. 
Nos separamos un poco, y no sé lo que pasa... Mis manos se mueven hasta su nuca y nos quedamos mirándonos a los ojos. Trago saliva, sus ojos son comunes pero preciosos. 
Desvío mi mirada a sus labios. 
Entreabre sus labios, y veo como su labio inferior tiembla. Y entonces es cuando pego mis labios a los suyos. 
Sólo un toque de labios, y me separo de él. 
—Lo siento. Me dejé llevar.—doy un paso atrás y él lleva su mano a su nuca, rascándola. Niega con la cabeza, quitándole importancia.—Me voy a ir yendo.—asiente y cojo mi bolso de la silla de su escritorio.
Salimos de su habitación y oigo unos gemidos. Me giro a Justin y él se encoje de hombros. Se me escapa una risa y seguimos andando hacia la puerta. Voy a abrirla, cuando él se me adelanta y me la abre. Qué mono.
—Justin, muchísimas gracias por aguantarme. Y siento lo del beso, no entiendo qué me pasó.—me regala una pequeña sonrisa y nos abrazamos. Se está tan bien en sus brazos, es como flotar en una nube.
Nos separamos. Me guiña un ojo y sonrío. 

Me giro y empiezo a caminar, alejándome con una sonrisa triste en mi cara.
Ese chico realmente es especial, muy especial.

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Vale, sé que tardé mucho para luego subir esta kk de capítulo. Pero recordad que escribo 4 novelas a la vez y me cuesta mogollón, pero es un reto que me puse a mí y a mi imaginación. Haber hasta dónde puede llegar....

Espero que os haya gustado al menos, no está tan mal, ¿no? Pues nada, como siempre dejarme vuestra opinión por twitter o comentar en el blog y por favor votar las reacciones de abajo. Gracias por ser pacientes, de verdad.

Donna Scars ♥