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sábado, 21 de diciembre de 2013

Capítulo 6

Narra Justin.

—¡Deja de moverte! Ahora fóllatela, ella es muy buena Justin.—dice mamá empujándome.
Niego con la cabeza, mirando a la nena en frente mía.
—¡Hazlo!—me grita, asustándome.

Abro los ojos y veo a Heather mirándome asustada.
—Justin, tranquilo. Era sólo una pesadilla.—mi corazón va a mil por hora. Me llevo la mano al pecho y siento como se me cierra la tráquea.
—Justin ya, tranquilo. Mírame.—me agarra de las mejillas y me obliga a mirarla.—Respira hondo y suéltalo poco a poco.—lo hago unas cuantas veces, calmándome.—Ya está, ven aquí.—me rodea con sus finos brazos, dándome un abrazo cálido.—Justin estás temblando.—se separa de mí y me pone su mano en mi frente.—Creo que tienes fiebre, ahora veng-
No te vayas.—la interrumpo, agarrando su muñeca.
—Justin voy a ir sólo a por el termómetro, no me voy a ir.—sonríe de lado y asiento, soltando su muñeca.

Me quita el termómetro de la boca y lo sacude un poco, lo mira y suspira.
—Justin tienes que descansar. Tienes 40 de fiebre.—deja el termómetro en el escritorio y me tumbo en la cama. Ella me arropa, y no puedo evitar sentir un cosquilleo por mi espina dorsal.
—Heather.—la llamo. Me mira.—¿Cómo estás?—frunce su ceño.—Por lo de tu papá.
Sonríe tristemente y se encoge de hombros.
—Supongo que estoy mejor.—aparta el pelo que caía en mi frente.—Gracias por preguntar.—le sonrío.—Descansa.cierro los ojos, y lo único que recuerdo, son las caricias de Heather.

Narra Heather.

Acaricio su rostro con dulzura, y su respiración me dice que se quedó dormido. Niego con la cabeza.
¿Cómo una persona tan buena, puede tener tantas cosas así en la cabeza? Es horrible.
Mi corazón se encoge al verlo tan indefenso, con su ceño fruncido, su boca entreabierta y mordiendo su lengua.
Me levanto de la cama y salgo de la habitación. Voy hacia el salón, que es donde Jack me espera. Me ve y se levanta del sofá.
—¿Cómo está?—en sus ojos se le ve perfectamente la preocupación.
—No lo sé. Acaba de quedarse dormido.—suspiro y echo mi pelo hacia atrás.
Asiente y rasca su nuca. Sonrío leve al ver que es el mismo gesto que hace Justin al estar nervioso o incómodo.
—No te preocupes Jack, todo saldrá bien, sólo necesitamos darle tiempo y tener mucha paciencia. Esto no se va solo.—acaricio su hombro, en signo de "consolación". Suspira y asiente nuevamente.

Narra Justin.

Escucharla mientras leéis.
Abro los ojos, y no hay rastro de Heather en la habitación. Mi corazón se para, oh mierda no...
"Hola de nuevo suicida"—una voz me habla y trago saliva con dificultad.
"¿Sabes qué estaría bien ahora, para relajarnos un poco?"Sacudo mi cabeza, colocando mis manos a cada lado de mi cabeza.
—No, vete.—murmuro angustiado.
"Juguemos al escondite. ¡Yo la llevo!"—mi respiración es acelerada.
"Uno, dos, tres, cuatro... Quién no se haya escondido..."—mi pecho empieza a arder.
—¡Heather! ¡Heather!—las lágrimas sin acumular antes en mis ojos, salen disparadas.
"Esa jodida puta nos arruinó el plan."—suelta una risa cínica.
La puerta se abre, y aparece Heather. Ella viene a mí corriendo y me envuelve en sus brazos.
—Ya, ya está. Estoy aquí Justin.—una enorme presión atraviesa mi garganta.
"Oh, ¿me tienes miedo? ¿Por qué te temes a ti mismo? Qué raro eres."—noto como mi cuerpo empieza a temblar, Heather me frota el brazo derecho y me susurra cosas como "Está bien", "Estoy aquí"....

·

—Justin, ¿estás mejor?—la voz de Heather hace que la mire directamente. Asiento.—Vamos a hacer un ejercicio. Tienes que cerrar los ojos y relajarte por completo, no puedes pensar nada.—asiento de nuevo y hago lo que ella me dice.
Todos los pensamientos se van de mi cabeza. Mi respiración es tranquila, y sé que Heather está a mi lado, también sé que ella no se va a ir...
—Abre los ojos.—lo hago y veo que está a centímetros de mi cara. Mi respiración se corta.—Apártame si quieres, pero voy a besarte igual.—y en menos de que yo pueda hacer algo, se abalanza a mí. Sus labios se pegan a los míos y noto mi corazón que se me va a salir por la boca.
Y no sé, pero me dejo llevar. Entreabre sus labios y yo hago lo mismo, dejándome guiar por ella. Su lengua entra en mi boca y me estremezco.
Pero no paramos, seguimos a más y más, cuando de pronto suena un fuerte golpe.
Abro los ojos y mi respiración es agitada.
Veo a mi costado izquierdo a Heather dormida en el sillón de mi cuarto. 
"Tío, una buena oportunidad es esta, ¿no te parece?"—vuelve a hablar en mi cabeza. Y no sé, pero no soy dueño de mi cuerpo ahora mismo. Estoy fuera de mi habitación, andando por el pasillo a oscuras. Entro en la cocina y mi mano abre el cajón de los cubiertos.
Cojo el cuchillo más afilado y grande, mirándolo atentamente. 
"Esto va a parecer la matanza de Texas macho."—suelta una risa y trago saliva.
"¿Quieres acabar conmigo?"—asiento."Para eso tienes que clavártelo muy, muy, muy hondo en la barriga. Así es como todo acabará y me iré para siempre."
Agarro el mango del cuchillo con mis manos y me lo alejo un poco, apuntando hacia mí la gran hoja del cuchillo.
"¿Recuerdas lo que te hizo Max? ¿Y Sarah? Vaya padres, ¿eh? Ahí obligándote a follarte a una pequeña niña inocente. Eres un violador Justin, un puto violador pajillero."—me clavo el cuchillo en la barriga, grito del dolor y no sé por qué, pero hundo más la hoja en mi barriga. Grito del dolor, quiero parar, quiero parar pero no puedo. 
"¡Más hondo marica!"—lo clavo al completo, notando un pitido irritante en mis oídos y millones de escalofríos recorrer mi cuerpo de arriba abajo sin parar.
Y sé que estoy gritando y llorando, pero no me oigo. Sólo noto mis mejillas empapadas y mis dientes apretados a punto de romperse en mil pedazos.
Suelto el mango del cuchillo y miro mis manos.
"Estas son las manos de un sucio hijo de puta, de un violador, de un salido."
Mi cabeza empieza a doler, pero no más que mi abdomen. Caigo al suelo sentado, mi mandíbula tiembla, empiezo a notar frío, mucho mucho frío.
Veo la cocina alumbrarse, pero no por mucho tiempo. Mis ojos se cierran, y es mentira eso que dicen de que ves una luz al final del túnel, ni tampoco ves tu vida pasar a toda hostia, tan sólo notas como tu alma va dejando poco a poco tu cuerpo. Dejándolo frío y sangriento...

Narra Heather.

Me despierto al oír unos gritos. No veo a Justin en su cama y corriendo me levanto y salgo de la habitación.
—¿Justin?—susurro. Otro grito, y esta vez no para. Corro asustada hacia la cocina, de donde viene ese grito. Veo a Justin despaldas y frunzo mi ceño.—Justin, ¿qué pasa?—pero parece no enterarse. Cae al suelo y abro la luz. Corro hacia él y grito al ver lo que acaba de pasar.
—¡Jack, Jack!—grito y me arrodillo.—Dios mío.—no me atrevo ni a tocar el mango del cuchillo clavado en su abdomen. Mis ojos empiezan a acumular lágrimas, para luego deshacerse de ellas y hacer que resbalen por mis mejillas.—Justin.—sollozo y agarro su cara con mis manos. Está frío.
—¿Qué pasa?—oigo la voz de Jack y éste viene hacia nosotros, quedándose helado ante la horrible imagen.—¡¿Qué mierda?! ¡Justin!—se tira al suelo, a por su hermano.—¡Heather llama a una puta ambulancia, vamos!—asiento y me levanto, haciendo caso.

·

Jack no deja de llorar, de maldecir en voz baja y de tirarse de los pelos con fuerza. A este paso se quedará calvo.
Yo juro que no soy consciente de lo que acaba de pasar. Él-él estaba bien, ¿qué mierda pasó? Yo creía que estaba mejorando, creía que lo había ayudado. Pero acabé empeorando todo.
La sala de espera de urgencias está vacía, sólo estamos yo y Jack. Sólo se oye los sollozos y los insultos de Jack.
—Jack.—acaricio su espalda y sacude su cabeza.—Jack mírame.—no me hace caso.—Joder, ya verás como todo irá bien. Deja de machacarte.—suspiro temblorosa.
Levanta la cabeza y me mira. Sus ojos azules están rojos, haciendo que el color de su iris resalte más.
—Tú no entiendes nada Heather. Justin ha pasado por cosas realmente inhumanas, le han hecho cosas horribles y yo no pude parar eso. Mis jodidos padres adoptivos lo usaban como les daba la gana. Todo lo que tiene en la cabeza son recuerdos del jodido pasado, esas "voces" no es más que él. Él se machaca a sí mismo, él se daña a sí mismo. Él mismo intentó muchas veces acabar con su "yo interno". Esa puta voz es su subconsciente, quiere acabar con todo el pasado, y no ve otra salida más que la muerte.—trago saliva.
—Sólo necesito saber su pasado para ayudarlo.—murmuro.
—No pienso contártelo yo, Justin se encargará cuando vea que es el momento de que lo sepas. Yo no soy nadie para contar eso.—niega con la cabeza. Suspiro y asiento.
—Sólo adelántame algo Jack, alguna pista.
Mira al frente y luego devuelve su mirada a mí.
Justin era obligado a violar a niñas más pequeñas que él por mis padres adoptivos.

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RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.

Matarme, os dejo.... 
Os explico lo que acaba de pasar por si las moscas: Justin ha sido controlado por su subconsciente, por esa "voz" de la que él teme. Él mismo.
Él no quería acabar así, pero la "voz" pudo con él, intentó acabar con él, con sí mismo. 

Esta novela va a ser corta, así que por eso pasan tantas cosas en un solo capítulo... asfhnaisg

Gracias por la paciencia y siento haber tardado, pero a causa de tener tantas novelas me quedaron 7 :))))))))))))))))))))))) Sí, me quedé sin reyes. ¡Wiii!  :'(
Pero bueno, mereció la pena por vosotras. Gracias de verdad y espero vuestros comentarios y votos en las reacciones de abajo.

Os adoro.  ♥♥

PD: The Sinner la empezaré a subir esta semana que entra, así que estar atentas. Ya está la sinopsis y los personajes principales elegidos, los podéis ver en el blog: http://todospecamosalgunavez.blogspot.com.es/ y quien tenga wattpad la puede leer desde allí también, que es más cómodo:) >> http://www.wattpad.com/story/10456868-the-sinner-2014
Si queréis que os avise para cuando suba el primer capítulo, dad RT AQUÍ.

Donna Scars.


miércoles, 20 de noviembre de 2013

Capítulo 5

Hace semanas que no voy a casa de Justin a hacerle terapia. 
Después de todo lo sucedido, entré en una clase de "depresión". Me tragaba los botes de pastillas para calmarme. Hubo veces que mi hermano me tuvo que llevar a urgencias, tuve un ataque de ansiedad muy fuerte y me sedaron.

La verdad es que quedarse huérfana del todo es una putada, no tienes a las dos personas que te enseñaron a andar, a hablar, a cómo ser con las personas...

Pero hoy estoy decidida a ir a ver a Justin. Él es el que necesita mi ayuda, y no puedo fallarle más...

Toco tres veces a la puerta blanca de la casa y oigo pasos ligeros chocando contra el suelo. La puerta se abre, dejándome ver a Jack.
—Heather.—una media sonrisa forzada aparece en sus labios finos.—¿Cómo estás?—dice, mientras me da un cálido abrazo.
—Bien, ya estoy mucho mejor.—nos separamos.—¿Cómo está Justin?—me hace un gesto para que entre, cierra la puerta detrás de nosotros.
—Fatal.—me giro, mirando a Jack. El cual tiene la mandíbula tensada y no tiene expresión en sus ojos.
Caigo en ello...
—No...—murmuro y él asiente.—¿Está en su cuarto?—asiente nuevamente y decido subir las escaleras rápido. No puedo perder un segundo más.

Sólo os pido que la escuchéis mientras leéis esta parte.
Toco en la puerta suavemente.
—Justin soy yo, Heather. Voy a entrar, ¿vale?—espero un poco y abro la puerta, inspecciono la habitación. No está.
Frunzo mi ceño y entro, cerrando la puerta detrás de mí. 
—¿Justin?—ando un poco, hasta que veo un pelo rubio cobrizo asomar por el otro lado de la cama. Dejo el bolso en la cama y me quito la chaqueta, dejándola también en la cama.
Me acerco lentamente y el corazón se me parte en mil pedazos al ver a un Justin asustado, con los ojos abiertos como un búho, sus rodillas encogidas, mientras que abraza un osito de peluche marrón.
Tapo mi boca con mi mano derecha, reprimiendo así un gemido de angustia, de dolor por él.
—Justin.—murmuro temblorosa, temiendo su reacción. Pero no me mira. Ni siquiera pestañea...
Me acerco más y me agacho a su altura.
—Siento no haber podido venir cuando me necesitabas Justin. Lo siento, de verdad.—llevo mi mano izquierda a su mejilla y la acaricio suavemente. Su mejilla está caliente. Llevo la misma mano a su frente, tiene fiebre.
Dirige su mirada a mí lentamente, y veo sus ojos cansados pero a la vez alerta. Debajo de estos, tiene ojeras moradas como si le hubiesen pegado una paliza.
Entreabre sus labios y...
—Las voces me obligan.—mi corazón se para unos segundos. Su voz suena ronca y varonil, bastante firme.
—Qué voces.—me atrevo a preguntar. Mi corazón parado hace un minuto, ahora va más rápido de lo normal.
—En mi cabeza. Ellas me dicen cosas feas, ellas quieren verme muerto Heather.—mis ojos se humedecen al completo. No me puedo creer que esté hablando, y menos que esté completamente fuera de lo normal.
Ahogo un sollozo.
—¿Sabes lo que me dicen?—veo como sus manos aprietan el pequeño osito con fuerza.Coge ese bote de pastillas y juguemos a cuántas te puedes tragar.—las lágrimas salen de mis ojos una tras otra.—Lo mejor es que les hago caso, porque son tan pesadas.—suelta una risa forzada.—Ahora mismo me están hablando.—sus labios están secos.
—Qué te dicen.—muerdo mi labio, con miedo.
—No lo querrías escuchar.—niega con su cabeza y fija su mirada en la pared de enfrente suya.
—Qué te dicen Justin.—insisto con una voz dura. Me mira.
—Ellas no quieren que te lo diga.—humedece sus labios.
—¿Es sobre mí?—asiente.
—Y no es nada bueno. Quieren que te vayas.—pero me quedo en mi sitio.—Ellas no te quieren. Dicen que eres mala para mí.—trago saliva y me levanto.
Empiezo a dar vueltas por la habitación, sin saber qué mierda hacer. 
No entiendo nada, esto es tan raro. 
Hasta que se me ocurre algo...
—La verdad es que te eché mucho de menos.—murmuro, girándome y andando hacia él.
—Las voces dicen que mientes.—llego a él y me siento a su lado.
—Yo nunca miento. En estas semanas sólo pensé en ti, ¿sabes?—gira su cabeza, mirándome.
Niega con la cabeza mientras una sonrisa de lado aparece en sus labios.
—Sé lo que intentas.—deja el oso de peluche a un lado.—Lo que quieres es ponerme cachondo con tus palabras para mantenerme alejado de las voces en mi cabeza. ¿O no es así, pelirroja?—trago saliva. Tengo que improvisar...
—Justin, ¿todo esto tiene que ver con tu pasado?—lo miro y su cara palidece.—Oh, ¿di en el clavo?—sus ojos humedecen al instante y su pecho empieza a subir y a bajar, por su respiración excitada.—¿Tu padres? ¿Dónde están? ¿Por qué hablas de repente? ¿Por qué esas voces te atormentan y te obligan a querer matarte?—quiero llenar su cabeza de preguntas con las respuestas que solo él tiene.
—Cállate.—se levanta y hago lo mismo. Entra en el cuarto de baño y frunzo el ceño, lo sigo.
Y lo veo con un bote de pastillas, echándoselas en la mano.
—Suéltalas.—intento quitárselas.—¡Justin, suéltalas!—le agarro la muñeca.—Mírame, Justin mírame a los ojos.—con mi otra mano agarro sus mejillas, obligando a que me mire. Lo hace.—Tú no quieres hacer esto. Tú me prometiste que no volverías a intentarlo.—su pecho deja de subir y bajar bruscamente y suelta un pequeño suspiro.
—A nadie le importo.—murmura, y de sus ojos salen pequeñas lágrimas.
—A mí me importas, a tu hermano le importas.—suelta las pastillas, dejándolas caer al suelo, y el bote igual.
—¿De verdad te importo?—asiento.
—Mucho, hasta llegué a quererte. Te he cogido mucho cariño Justin, desde el primer momento en que te vi, supe que eras un chico increíble.—mi mano que agarraba su muñeca, ahora la dejo en su mejilla mojada.
—¿Me quieres?—su voz suena aguda y a la vez ronca.
—Mucho.—una sonrisita aparece en sus labios y me abraza. Le sigo el abrazo, acariciando su espalda.

·

—No dejan de gritarme Heather, haz que paren.—Justin tiembla bajo mis brazos. 
—Tranquilo, ya se irán. Ten paciencia Justin.—beso su frente y lo abrazo más a mí. 

Antes hablé con Jack, le dije todo lo que pasó y el por qué de mis gritos. Él no se podía creer nada de lo que le estaba contando, pero al final no tuvo más remedio que creérselo. Le dije que estaría el tiempo que hiciese falta con Justin, que no me separaría de él. Estuve tantos días sin él, que empeoró por no poder sacar lo que tenía dentro...

—¿Estás mejor?—niega con la cabeza.—Justin me alegra ver que al menos ya puedes hablar. ¿Eran las voces las que te impedían hablar?—digo, acariciando su pelo suave.
—Creo que sí.—murmura.
Nos quedamos en silencio. Noto como tiembla y lo tapo mejor con la corcha de su cama. Froto su brazo para que entre en calor y se acurruca más a mí. 
—¿Te dicen algo ahora?—niega con la cabeza.—Duerme un poco.
—No te vayas.—su agarre a mi blusa es fuerte. Sonrío con ternura y tristeza.
No me voy a ninguna parte, nunca más te dejaré solo.—beso su frente y veo como cierra sus ojos. 

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RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.

Sé que es corto, pero lo importante es que Justin ha hablado.... Sólo os digo que Justin no sólo tenía el miedo de hablar, tiene trastornos psicológicos y pues... ya saldrán más.

En este puse como que es controlado por las 'voces en su cabeza'. Y pues eso también es una enfermedad y yo que sé más. Me tengo que informar más...

Espero que os haya gustado, por muy corto que sea. Cuando tenga 40 RT's (lectoras) os haré maratón. No sé de cuántos capítulos, pero eso os lo juro. ¿Vale?

Gracias por tener paciencia y no abandonarme, os adoro.
PD: Comentad y votad en las reacciones. Gracias.

Donna Scars.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Capítulo 4

Narra Heather.

—Ahora cierra los ojos Justin.—Suspira y me hace caso, cerrándolos lentamente.—Quiero que te relajes, que imagines que estás en tu lugar favorito en el mundo con una persona a la cual quieras y aprecies mucho.—se acomoda en su cama.—Tienes que estar tranquilo, relájate lo máximo que puedas. Como si sólo existierais tú y esa persona.—me quedo callada y veo como de sus comisuras tira una graciosa y bonita sonrisa.
No puedo evitar sonreír, no tengo idea alguna de lo que me pasa con este chico...
Se le ve tan relajado, cómodo, feliz... Su sonrisa blanqueada es hermosa, por qué no decirlo.
—Esa persona te quiere, te quiere con locura. No estás sólo como tú crees. Tienes a esa persona agarrando tu mano fuertemente, la llevas en tu corazón y ella te lleva a ti en el suyo.—agarro una de sus manos y veo como se tensa un poco, pero luego se relaja de nuevo.
Joder, ¿qué coño me pasa? Tengo toda la pinta de que este chico tímido me empiece a gustar. Pedófila, que tiene 19 y tú 23.
Me da un ligero apretón en la mano y me estremezco, no sé por qué. Será porque te lo dio él.
Miro con atención su rostro.... es realmente guapo. Labios perfilados, regordetes y rosados; pestañas largas y rizadas; nariz redonda, ni muy fina ni muy ancha...
—Ahora quiero, que te despidas de esa persona con un fuerte abrazo, y que abras los ojos lentamente cuando yo diga "Ya".—espero unos escasos segundos.—Ya.—abre lentamente sus ojos mieles y directamente me mira a mí. Sonríe leve y le devuelvo la sonrisa.—¿Bien?—asiente.
Mi móvil empieza a sonar y me levanto de la silla. Voy hacia el escritorio y lo cojo, descolgando.
—¿Si?
—Heather, ven corriendo al hospital.—la voz de mi hermano es angustiada. Me asusto.
—¿Qué pasó?—pregunto nerviosa.
—Papá...—cojo mi bolso, sigo con el móvil en la oreja.
Voy hacia Justin.
—Me tengo que ir, mañana nos vemos.—me mira curioso y asiente, salgo cagando leches de allí.

·

—Tiene que haber alguna forma de encontrar un puto donante.—no puedo luchar más contra mis lágrimas, y caen todas de golpe.
—Lo siento, pero tardaríamos mucho y su padre no aguantará tanto. Podrán verlo por última vez.—y se va. Limpio mis lágrimas y Ryan me abraza.
—Heather, papá está sufriendo, mejor que descanse que siga así. ¿No crees cariño?—dice intentando hacerme entrar en razón. Asiento levemente y me besa en la frente.—Eso es, entra tú primero.

Narra Justin.

Termino de comer el pescado, bebo un poco de agua y oigo la puerta de casa, unida a una risa femenina. Me incorporo del banco de la barra y veo a mi hermano con otra chica por el pasillo.
Me miran los dos y me encojo de hombros.
—¿Quién es?—oigo susurrar a la rubia.
—Mi hermano.
—Está bueno.—arqueo una ceja y los vuelvo a mirar.
—Sí lo que sea, vamos.
—Espera, queda mucha noche Jack.—la chica entra en la cocina como si nada de la mano de mi hermano y se sientan los dos a mi lado.—Hola guapo.—miro a mi hermano y se encoje de hombros.
Alzo la cabeza un segundo en forma de saludo. Sonríe.
—Cuando acabe con tu hermano mi turno, puedo hacerte descuento por familia cariño.—se levanta y se pone detrás mía, pasando sus brazos por mi pecho y demás.
Tenso la mandíbula.
—Sam.—mi hermano se percata y la chica deja de toquetearme.—Vamos mejor, a mi hermano no es que le guste.... esto.—se van y me levanto del banco, recogiendo todo.


Le hago un nudo a la bolsa de basura y la cojo. Salgo de casa y me dirijo al contenedor, abriendo este y tirando la bolsa dentro.
Dirigiéndome de nuevo a mi casa, veo a una figura femenina sentada en la acera frente a mi casa. Frunzo mi ceño y por el pelo la reconozco.
Voy hacia ella y me siento a su lado, asustándola. La miro y tiene su cara empapada y roja. 
Canción.
—Te preguntarás qué hago aquí, sola y llorando frente a tu casa.—suelta un pequeño sollozo.—Cuando me fui tan rápido ayer, era porque mi padre se estaba muriendo. Y pues no se pudo hacer nada, dios decidió llevárselo ya. Con tan sólo 54 años.—se encoge de hombros y con su manga limpia las lágrimas de sus mejillas rojas.—Y me sentía muy sola, y no sabía dónde ir. Vine aquí, pero no sabía si os iba a molestar con mis estúpidos problemas, pero de verdad necesito a alguien ahora mismo.—suspira y echa su rojo pelo hacia atrás, mientras intenta contener lágrimas de sus ojos verdosos.
Me levanto y le cedo mi mano derecha. Ella mira ésta y la acepta, la ayudo a levantarse.
Con mis pulgares quito el resto de lágrimas que dejó en sus mejillas y me da una sonrisa triste. Le hago un gesto con mi mano, para que ande ella delante. 
Me hace caso y entramos en mi casa.

·

Le doy la taza de leche caliente y la coge, añadiendo un 'gracias' en un susurro. Me siento a su lado de la cama y bebe un poco.
Deja la taza entre sus manos y suspira.
—Es tan triste que una persona tan buena se vaya antes de lo previsto.—murmura con la voz ronca. Asiento, de acuerdo con ella.—Nunca tuve muy buena relación con mi padre.—me mira y puedo ver la tristeza nadar en las piscinas de sus ojos verdes.—Y justo cuando quería empezar de nuevo con él, dios se lo lleva de repente...—niega con la cabeza, una sonrisa sarcástica aparece en sus labios finos.
Agarro su mano y le doy un pequeño apretón, para que sepa que estoy ahí con ella, que no está sola...
Me mira e intenta sonreír, aunque sólo le sale una mueca. Le regalo yo una sonrisa y ahora es cuando sonríe.
Suelto su mano y le hago una seña de que espere un segundo. Me levanto y cojo una libreta de mi escritorio. Arranco una hoja y cojo un bolígrafo.

Narra Heather.

Veo como escribe algo, y luego se acerca a mí, cediéndome la hoja. La cojo y al leerla sonrío al instante.

'Tu padre no querría verte así por él. Sonríe, tienes una sonrisa preciosa.'

Lo miro y me mira sonriendo. Me levanto y dejo la taza en el escritorio, me abalanzo a él, abrazándolo con tanta fuerza que me duelen hasta las tetas de apretarme a él.
Me sigue el abrazo y no puedo controlar mis lágrimas, salen por sí solas.
—Gracias, de verdad. Eres un gran amigo Justin.—susurro, soltando un sollozo. Acaricia mi espalda con una de sus manos y siento como un escalofrío comienza por mi espina dorsal, expandiéndose por todo mi cuerpo. 
Nos separamos un poco, y no sé lo que pasa... Mis manos se mueven hasta su nuca y nos quedamos mirándonos a los ojos. Trago saliva, sus ojos son comunes pero preciosos. 
Desvío mi mirada a sus labios. 
Entreabre sus labios, y veo como su labio inferior tiembla. Y entonces es cuando pego mis labios a los suyos. 
Sólo un toque de labios, y me separo de él. 
—Lo siento. Me dejé llevar.—doy un paso atrás y él lleva su mano a su nuca, rascándola. Niega con la cabeza, quitándole importancia.—Me voy a ir yendo.—asiente y cojo mi bolso de la silla de su escritorio.
Salimos de su habitación y oigo unos gemidos. Me giro a Justin y él se encoje de hombros. Se me escapa una risa y seguimos andando hacia la puerta. Voy a abrirla, cuando él se me adelanta y me la abre. Qué mono.
—Justin, muchísimas gracias por aguantarme. Y siento lo del beso, no entiendo qué me pasó.—me regala una pequeña sonrisa y nos abrazamos. Se está tan bien en sus brazos, es como flotar en una nube.
Nos separamos. Me guiña un ojo y sonrío. 

Me giro y empiezo a caminar, alejándome con una sonrisa triste en mi cara.
Ese chico realmente es especial, muy especial.

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RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo. 


Vale, sé que tardé mucho para luego subir esta kk de capítulo. Pero recordad que escribo 4 novelas a la vez y me cuesta mogollón, pero es un reto que me puse a mí y a mi imaginación. Haber hasta dónde puede llegar....

Espero que os haya gustado al menos, no está tan mal, ¿no? Pues nada, como siempre dejarme vuestra opinión por twitter o comentar en el blog y por favor votar las reacciones de abajo. Gracias por ser pacientes, de verdad.

Donna Scars ♥

martes, 8 de octubre de 2013

Capítulo 3

Narra Justin.

Canción.

Cojo la libreta pequeña y la abro por la primera hoja. Agarro el bolígrafo de tinta negra y empiezo a escribir...

"No sé ni cómo empezar a escribir esta especie de 'diario'... Pero bueno, eso no importa.
Esta es la única forma de expresarme, tengo demasiado miedo de soltar otra palabra para que aparezca ese cabrón y me desgarre la piel lentamente. Demasiado pasé con tan sólo 5 años, quiero borrar esa mancha negra y asquerosa de mi vida.
¿Cómo explicar a través de palabras lo que siento? Vale que Heather me haya dicho que escribir lo que siento ayuda mucho, pero lo que necesito es descargar toda mi rabia con algo.
Escribir no es algo que se me haya dado bien nunca, es algo que no me gusta, pero todo sea por curarme esta mierda de una vez.
Mi madre siempre lo decía: 'Las personas que más sufren son las más fuertes.'
Desde que ella y papá se fueron a ese viaje tan largo, todo se fue a la mierda. Esa familia que parecía 'encantadora' me jodieron la vida por completo. Sólo hay una palabra que los describe: Hijos de puta.
Simplemente no puedo más con mi vida, a veces me pregunto qué hago aún aquí. Debería de haber acabado con esto hace tiempo, desde que todo empezó a desmoronarse en mi vida... Y -"

Dejo de escribir y cierro la libreta, dejo el bolígrafo en la mesa y me levanto del escritorio.
Voy a paso ligero al baño y entro, cerrando la puerta, hecho el pestillo y abro el cajón de debajo del lavabo.
Busco algo punzante o afilado, pero nada. Bufo y salgo del baño, corro hacia la cocina por el pasillo y voy hacia el pequeño armarito. Lo abro y sonrío, cojo el bote y me lo guardo en el bolsillo del pantalón de chándal.
—¿Qué llevas ahí?—la voz de mi hermano me detiene. Lo miro y rasco mi nuca.—Justin. Te he hecho una pregunta.—se cruza de brazos, esperando alguna respuesta. ¿En serio espera a que hable?
Niego con la cabeza y se acerca a mí amenazante. 
—Dámelo.—tiende su mano. Suspiro pesadamente. Meto mi mano en el bolsillo, sacando las pastillas se las dejo en la mano.—¿Valium?—agacho la cabeza y cierro los ojos.—¿Qué querías hacer con esto Justin?—niego con la cabeza.—¡¿Qué cojones querías hacer?! ¡¿Darte un chute de fármacos?!—grita enfadado.

Llevo mis manos a mis orejas, tapándolas y cierro los ojos fuertemente.
—¿Qué pasa?—niego con la cabeza, las piernas me flaquean y el pecho me duele.—¡Justin!—me agarra de los hombros, abro los ojos y lo empujo con fuerza.
Me giro y corro por el pasillo, directo a mi habitación mientras mi hermano grita mi nombre una y otra vez.
Entro en mi cuarto y cierro de un portazo, mi pecho sube y baja rápidamente. Lágrimas resbalan ligeramente por mis mejillas ahora húmedas con el agua salada.
Me dejo caer apoyado en la puerta al suelo, sentándome en éste, con mis manos tapo mis ojos con fuerza; como si tuviese miedo de ver algo que realmente no quiero.

El pecho me arde, la cabeza me da punzadas y la boca se me seca al completo. Trago la poca saliva que quedaba en mi boca y suelto un sollozo.
¿Es que ahora uno no puede suicidarse tranquilo? 

Me levanto y voy al escritorio, me siento en la silla y abro el cuaderno. Cojo el bolígrafo y vuelvo a seguir...

"Y es que de las veces que intenté suicidarme ni las puedo contar con las dos manos... ¿Tan puta es la vida que no me deja morir tranquilo? ¿Qué coño hice mal? No puedo más, necesito descansar de una vez, descansar de todas esas voces que me gritan en mi cabeza que no valgo una mierda... Necesito reunirme con mamá y con papá, quiero estar con ellos por siempre jamás. ¿Tan difícil es hacerme feliz así? Sólo quiero dejar de sufrir, dejar toda esta mierda ya, joder. 
Pero parece que los finales felices sólo son en las películas y en los libros, no en la vida real.
La realidad es algo de lo que todo el mundo huye, y yo soy el primero en querer escapar de ella. Aunque me persiga cada vez que lo intente... Esto es una mierda."

Dejo el bolígrafo en la mesa y cierro el cuaderno. Suelto un sollozo silencioso. Jack llama a la puerta, y es que quiero darle un buen puñetazo en su puta cara.
Me levanto y voy hacia la puerta, abro y me esperaba ver otra cara...

—Justin....—trago saliva y me giro, andando hacia mi cama, me siento en ésta y me limpio las lágrimas de mis mejillas.
Noto como entra y cierra la puerta, se va acercando a mí despacio, como si le fuese a comer...
—¿Qué pasó? Tu hermano está al borde de un ataque de nervios.—deja su bolso en la silla del escritorio y se sienta a mi lado.—Justin, sabes que puedes confiar en mí.—asiento y sorbo mi nariz.—Lo de que los chicos no lloran es una auténtica patraña.—suelta una risa leve y sonrío de lado.
La miro y ella me está mirando, pero ella me mira de otra forma. Me mira como a una persona normal, no como los demás, que siempre me miran con tristeza; como si les diese pena...
Ella es diferente, sí.
Me levanto de la cama y voy hacia el escritorio, cojo el cuaderno y vuelvo a la cama. Le cedo el cuaderno y ella lo mira sorprendida.
Lo coge y me siento de nuevo. Veo como lo abre y empieza a leerlo. Trago saliva al ver cómo sus ojos se humedecen y suelta un pequeño suspiro mientras sigue leyendo.
Cada segundo que pasa es más duro y el pecho me arde.
La miro de nuevo y deja el cuaderno a un lado, mirándome fijamente.
—Joder.—suspira—Está bien.—está nerviosa, más que yo. Increíble.—¿Quieres que te abrace? Siempre ayuda.—asiento y sonríe.—Ven aquí.—me acerco más a ella y me abraza, mientras que paso mis brazos por su cintura.—Todo va a salir bien, ya verás. Sólo tienes que tener paciencia.—siento un escalofrío por la espina dorsal y luego se extiende por todo mi cuerpo. 

Narra Heather.

Siento cómo mi corazón se ablanda por completo. Beso su mejilla y lo aprieto contra mí.

Lo único que necesita es cariño, amor... Sólo es un niño asustado, atrapado en el cuerpo de un chico de 19 años... 

—Justin, mírame.—me separo de él y me mira.—Me tienes que prometer que no vas a volver a hacer ninguna tontería.—suspira.—Por favor, hay mil cosas antes que matarse a sí mismo.—se queda pensando un rato, cuando asiente con la cabeza. Sonrío.—Gracias.—muestra una pequeña sonrisa y mira sus manos, mientras que sus mejillas cogen un color rojizo.


Río leve y le revuelvo un poco el pelo, haciéndolo sonreír de oreja a oreja, pero sigue sin mirarme.

Como os dije, es un niño pequeño....

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RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.

Bueno, espero que os haya gustado a pesar de que sea cortito y no pasen varias cosas... Pero Justin ya se empieza a llevar mejor con Heather.... A ver lo que pasará.

Por favor os pido de rodillas que me consigáis lectoras, estoy escasa y quiero tener varias.
También os quería decir, que las que tengáis blogger os unáis a mi blog para que cuando suba os salga a vosotras de que subí y así sé a cuántas les interesa de verdad.

¡Gracias por todo! Sois geniales. No os olvidéis de comentar aquí o en twitter y de votar abajo en 'Reacciones'. 

¡Os quiero!

-Donna Scars.


jueves, 3 de octubre de 2013

Capítulo 2

—Osea, que el hermano pequeño de Jack, es un rarito de esos.—especifica Leah mientras se lleva a la boca una patata frita.
—No es un 'rarito de esos'. Es una enfermedad grabe de la mente. ¿No podrías tener un poco de tacto?—suspiro, esta chica es directa desde que nació.
—Total, ¿está bueno?—suspiro fuertemente.
—¿Siempre pensando en lo mismo? Está enfermo Leah, no me importa una mierda que esté bueno o no. Voy a ayudarlo como sea, quiero que él mismo me cuente lo que le pasó.—le robo una patata de la bolsa en su mano.
Nos quedamos calladas y mi móvil empieza a sonar. Lo cojo de la mesita de café de mi salón y descuelgo.
—¿Sí?
—Heather, ¿hoy puedes venir?—la voz de Jack suena tras el teléfono.
—Claro, ¿a qué hora?

·

Narra Justin

—Ven aquí pequeño.—mi nueva mamá me coge en brazos.—¿Vas a hacernos caso en todo momento?—asiento y sonríe.—Eso es. Pero no puedes decir nada de esto a nadie, ¿lo prometes cielo?
—Sí.—contesto sonriendo. 
—Justin mira a la cámara hijo.—dice mi nuevo papá. Hago caso y mamá empieza a quitarme la camiseta.
—Hace mucha calor cielo, ¿quieres ir sin ropa por casa?—dice mamá. 
—No tengo calor.
Pero mamá me quita más que la camiseta.
—¿Recuerdas lo que dijiste antes? Harás todo lo que te digamos, ¿cierto?—mamá no parece contenta.
—Sí, pero no tengo calor...
—Pues la vas a tener.—sigue quitándome la ropa.


Pego una y otra vez el saco de boxeo. Recordando todo el pasado, todo lo que esos cabrones me obligaban a hacer. La adrenalina me consume, la rabia se apodera de mi cuerpo y el pasado se hace con mi mente.

Paro de pegar el saco y me quito la camiseta sudada, tirándola al suelo; empiezo de nuevo a pegar con fuerza el saco que cuelga del techo del garaje. Las gotas de sudor resbalan por mi piel, produciendo un cosquilleo en ésta.

—¡Justin!—oigo a mi hermano gritar. Pero no hago caso y me concentro en el saco de boxeo negro frente a mí.

Narra Heather.

—Un segundo Heather, es que está en el garaje entretenido.—suspira.
—¿Debería pensar mal o...?—suelta una carcajada.
—No, no. Está pegando  a un saco de boxeo.
—Oh, ya lo llamo yo. Puedes irte tranquilo Jack.—sonríe y asiente.
—Gracias por lo que estás haciendo por mi hermano. De verdad.—sonrío y me da un pequeño abrazo.
—Supongo que para eso están las hermanas de los amigos.—ríe leve leve y se va, no sin antes decir 'adiós'.

Empiezo a andar hacia el sonido de golpes secos pero fuertes, hasta que llego a una puerta. Pego mi oreja y sí, supongo que ese será el garaje.
Abro la puerta y despacio abro, dejándome ver a Justin pegando con fuerza el saco que cuelga del techo.
Va sin camiseta, me ruborizo y abro los ojos sorprendida. Oh dios, deja de mirarlo así Heather, qué pervertida.
Toco a la puerta y de pronto para y gira su cabeza a mí. Trago saliva. 
Veo cómo sus piernas flaquean y corriendo coge la camiseta del suelo, tapando su torso.
—Hola Justin.—no me mira, mira directo al suelo.—¿Qué te pasa?—decido entrar y acercarme a él lentamente.
Cada paso que doy, él lo retrocede. Frunzo mi ceño y me quedo quieta.
—¿Por qué actúas así?—pregunto sin entender nada...
Levanta su cabeza, mirándome directo a los ojos. 
—No voy a hacerte nada, sólo quiero saber qué te pasa. Estás pálido.—me vuelvo a acercar a él, pero vuelve a retroceder.
Niega con la cabeza y suspiro. No puedo descifrar qué coño le pasa cuando me vio. Y de la forma en que se tapó el torso, con miedo y sus brazos temblando...
—Esto está siendo muy difícil para mí si ni siquiera confías en mí Justin. —decido hablar. Me mira como un cachorrillo.—¿Me tienes miedo? ¿Es eso?—niega con la cabeza.—¿Entonces...?—veo cómo su manzana de Adam sube y baja. Se pone la camiseta y rasca su nuca.—¿Te da vergüenza que te haya visto?—niega con la cabeza.—Bueno, ¿quieres que hoy nos relajemos?—se encoge de hombros y le cedo mi mano. Mira ésta y luego a mí, con inseguridad agarra mi mano. 
Le regalo una sonrisa y mira al suelo.


Justin aparece en el salón, ya duchado y vestido.
—¿Ya estás?—pregunto. Asiente y mete sus manos en los bolsillos de sus jeans. Me levanto del sofá y voy hacia él.—Bien, ahora vamos a ir al parque, allí te vas a relajar mucho más. Quiero que hoy me regales una sonrisa. ¿Vale?—asiente y sonrío.—¡Genial! Siempre tienes que ser positivo Justin, ese es el primer paso que dar. Y sobretodo, tienes que confiar en mí.—suspira y río leve.—Vamos.

·

Canción.
—No puedes estar tenso por cada persona que pase por tu lado. Relájate y déjate llevar, ¿vale?—cierra sus ojos y deja escapar un pequeño suspiro.—Eso es, relaja todos tus músculos.—me acerco un poco más a él y abre los ojos rápidamente.—Joder, ¿detectas cada movimiento?—digo riendo leve. Le sale una pequeña mueca.

Vuelve a cerrar los ojos y sus hombros se relajan. 
—Y ahora, imagina un sitio donde desees estar ahora mismo, y con una persona que te haga feliz como nadie en el mundo.—murmuro con voz tenue.
Sus labios se entreabren, cuando entonces una enorme sonrisa tira de las comisuras de sus labios. 
Yo, sin creérmelo me trago el grito de alegría. 
—Abre los ojos.—murmuro de nuevo. Los abre lentamente, y la sonrisa permanece en su rostro. Muerdo mi labio.—Tienes una sonrisa realmente bonita.—deja de mirarme y veo como su cara se vuelve algo rojiza. Río leve.—Eres demasiado tímido eh.—me pongo a su lado esta vez, pegando mi pierna con la suya en el banco.

Nos quedamos callados, sólo se oyen los gritos de los niños jugando al pillar. 
—¿Sabes qué Justin?—agarro su mano, al principio se tensa, pero a los segundos se relaja.—A las mejores personas, siempre les pasa lo peor. Sea cual que sea ese pasado... Recuerda que yo estoy aquí, y que puedes contármelo cuando creas estar preparado. Cuando necesites gritarlo a voces, cuando no aguantes más. Aquí estaré siempre. ¿Vale?—giro mi cabeza, mirándolo. Me mira directo a los ojos y asiente agradecido, regalándome media sonrisa. Sonrío.
El silencio vuelve a hacerse con nosotros. Cuando noto la mano de Justin sudar y temblar bajo la mía. Lo miro y frunzo el ceño.
Su mirada está completamente congelada, miro a donde él está mirando, y veo a un señor de unos 50 años.
—¿Qué ocurre Justin?—pregunto sin entender nada. Suelta mi mano y se levanta. Me mira alarmado y su pecho sube y baja con rapidez.—¿Qué te pasa?—me levanto asustada y agarro sus mejillas. Sus pupilas están dilatadas, sus ojos llorosos y su labio inferior tiembla.—Tranquilo, vamos a casa.

·

—Justin por favor, cálmate.—lágrimas salen de sus ojos, pero no suelta sollozo alguno. Y eso es peor que llorar...
Lo agarro por las mejillas, obligándole a mirarme. 
—Tranquilo, respira hondo y suéltalo todo. Vamos.—pero no me hace caso, y me quedo de piedra cuando...
—Ayúdame.—susurra. la boca entera se me seca al momento. Lo abrazo y él, para mi sorpresa, me sigue el abrazo y se me parte el alma.
—Shh, te voy a ayudar. Te lo prometo.—susurro cerca de su oído.

Y es que está temblando como un cachorro asustado. Y eso hace que mi corazón duela mucho... ¿Qué me está pasando con este chico?

_____


RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.

Bueno, pues aquí estoy. Sé que no os ha gustado, ya que los primeros capítulos siempre son una kk... Pero aún así necesito que me digáis vuestra opinión y votéis las reacciones debajo del capítulo. ¿Vale?

Espero que ya os vayáis haciendo una idea del pasado oscuro de Justin, ya que puse una pequeña parte.

Bueno pues espero que no dejéis de leer esta novela. Más adelante será muy Abhifsbrvaisrgvn porque Justin ya hablará y pues akhodihouwrf no sé.

¡Gracias por leer! Sois geniales ♥

-Donna Scars.