Tweet Ayúdame a Olvidar el Pasado: Capítulo 2 Tweet

jueves, 3 de octubre de 2013

Capítulo 2

—Osea, que el hermano pequeño de Jack, es un rarito de esos.—especifica Leah mientras se lleva a la boca una patata frita.
—No es un 'rarito de esos'. Es una enfermedad grabe de la mente. ¿No podrías tener un poco de tacto?—suspiro, esta chica es directa desde que nació.
—Total, ¿está bueno?—suspiro fuertemente.
—¿Siempre pensando en lo mismo? Está enfermo Leah, no me importa una mierda que esté bueno o no. Voy a ayudarlo como sea, quiero que él mismo me cuente lo que le pasó.—le robo una patata de la bolsa en su mano.
Nos quedamos calladas y mi móvil empieza a sonar. Lo cojo de la mesita de café de mi salón y descuelgo.
—¿Sí?
—Heather, ¿hoy puedes venir?—la voz de Jack suena tras el teléfono.
—Claro, ¿a qué hora?

·

Narra Justin

—Ven aquí pequeño.—mi nueva mamá me coge en brazos.—¿Vas a hacernos caso en todo momento?—asiento y sonríe.—Eso es. Pero no puedes decir nada de esto a nadie, ¿lo prometes cielo?
—Sí.—contesto sonriendo. 
—Justin mira a la cámara hijo.—dice mi nuevo papá. Hago caso y mamá empieza a quitarme la camiseta.
—Hace mucha calor cielo, ¿quieres ir sin ropa por casa?—dice mamá. 
—No tengo calor.
Pero mamá me quita más que la camiseta.
—¿Recuerdas lo que dijiste antes? Harás todo lo que te digamos, ¿cierto?—mamá no parece contenta.
—Sí, pero no tengo calor...
—Pues la vas a tener.—sigue quitándome la ropa.


Pego una y otra vez el saco de boxeo. Recordando todo el pasado, todo lo que esos cabrones me obligaban a hacer. La adrenalina me consume, la rabia se apodera de mi cuerpo y el pasado se hace con mi mente.

Paro de pegar el saco y me quito la camiseta sudada, tirándola al suelo; empiezo de nuevo a pegar con fuerza el saco que cuelga del techo del garaje. Las gotas de sudor resbalan por mi piel, produciendo un cosquilleo en ésta.

—¡Justin!—oigo a mi hermano gritar. Pero no hago caso y me concentro en el saco de boxeo negro frente a mí.

Narra Heather.

—Un segundo Heather, es que está en el garaje entretenido.—suspira.
—¿Debería pensar mal o...?—suelta una carcajada.
—No, no. Está pegando  a un saco de boxeo.
—Oh, ya lo llamo yo. Puedes irte tranquilo Jack.—sonríe y asiente.
—Gracias por lo que estás haciendo por mi hermano. De verdad.—sonrío y me da un pequeño abrazo.
—Supongo que para eso están las hermanas de los amigos.—ríe leve leve y se va, no sin antes decir 'adiós'.

Empiezo a andar hacia el sonido de golpes secos pero fuertes, hasta que llego a una puerta. Pego mi oreja y sí, supongo que ese será el garaje.
Abro la puerta y despacio abro, dejándome ver a Justin pegando con fuerza el saco que cuelga del techo.
Va sin camiseta, me ruborizo y abro los ojos sorprendida. Oh dios, deja de mirarlo así Heather, qué pervertida.
Toco a la puerta y de pronto para y gira su cabeza a mí. Trago saliva. 
Veo cómo sus piernas flaquean y corriendo coge la camiseta del suelo, tapando su torso.
—Hola Justin.—no me mira, mira directo al suelo.—¿Qué te pasa?—decido entrar y acercarme a él lentamente.
Cada paso que doy, él lo retrocede. Frunzo mi ceño y me quedo quieta.
—¿Por qué actúas así?—pregunto sin entender nada...
Levanta su cabeza, mirándome directo a los ojos. 
—No voy a hacerte nada, sólo quiero saber qué te pasa. Estás pálido.—me vuelvo a acercar a él, pero vuelve a retroceder.
Niega con la cabeza y suspiro. No puedo descifrar qué coño le pasa cuando me vio. Y de la forma en que se tapó el torso, con miedo y sus brazos temblando...
—Esto está siendo muy difícil para mí si ni siquiera confías en mí Justin. —decido hablar. Me mira como un cachorrillo.—¿Me tienes miedo? ¿Es eso?—niega con la cabeza.—¿Entonces...?—veo cómo su manzana de Adam sube y baja. Se pone la camiseta y rasca su nuca.—¿Te da vergüenza que te haya visto?—niega con la cabeza.—Bueno, ¿quieres que hoy nos relajemos?—se encoge de hombros y le cedo mi mano. Mira ésta y luego a mí, con inseguridad agarra mi mano. 
Le regalo una sonrisa y mira al suelo.


Justin aparece en el salón, ya duchado y vestido.
—¿Ya estás?—pregunto. Asiente y mete sus manos en los bolsillos de sus jeans. Me levanto del sofá y voy hacia él.—Bien, ahora vamos a ir al parque, allí te vas a relajar mucho más. Quiero que hoy me regales una sonrisa. ¿Vale?—asiente y sonrío.—¡Genial! Siempre tienes que ser positivo Justin, ese es el primer paso que dar. Y sobretodo, tienes que confiar en mí.—suspira y río leve.—Vamos.

·

Canción.
—No puedes estar tenso por cada persona que pase por tu lado. Relájate y déjate llevar, ¿vale?—cierra sus ojos y deja escapar un pequeño suspiro.—Eso es, relaja todos tus músculos.—me acerco un poco más a él y abre los ojos rápidamente.—Joder, ¿detectas cada movimiento?—digo riendo leve. Le sale una pequeña mueca.

Vuelve a cerrar los ojos y sus hombros se relajan. 
—Y ahora, imagina un sitio donde desees estar ahora mismo, y con una persona que te haga feliz como nadie en el mundo.—murmuro con voz tenue.
Sus labios se entreabren, cuando entonces una enorme sonrisa tira de las comisuras de sus labios. 
Yo, sin creérmelo me trago el grito de alegría. 
—Abre los ojos.—murmuro de nuevo. Los abre lentamente, y la sonrisa permanece en su rostro. Muerdo mi labio.—Tienes una sonrisa realmente bonita.—deja de mirarme y veo como su cara se vuelve algo rojiza. Río leve.—Eres demasiado tímido eh.—me pongo a su lado esta vez, pegando mi pierna con la suya en el banco.

Nos quedamos callados, sólo se oyen los gritos de los niños jugando al pillar. 
—¿Sabes qué Justin?—agarro su mano, al principio se tensa, pero a los segundos se relaja.—A las mejores personas, siempre les pasa lo peor. Sea cual que sea ese pasado... Recuerda que yo estoy aquí, y que puedes contármelo cuando creas estar preparado. Cuando necesites gritarlo a voces, cuando no aguantes más. Aquí estaré siempre. ¿Vale?—giro mi cabeza, mirándolo. Me mira directo a los ojos y asiente agradecido, regalándome media sonrisa. Sonrío.
El silencio vuelve a hacerse con nosotros. Cuando noto la mano de Justin sudar y temblar bajo la mía. Lo miro y frunzo el ceño.
Su mirada está completamente congelada, miro a donde él está mirando, y veo a un señor de unos 50 años.
—¿Qué ocurre Justin?—pregunto sin entender nada. Suelta mi mano y se levanta. Me mira alarmado y su pecho sube y baja con rapidez.—¿Qué te pasa?—me levanto asustada y agarro sus mejillas. Sus pupilas están dilatadas, sus ojos llorosos y su labio inferior tiembla.—Tranquilo, vamos a casa.

·

—Justin por favor, cálmate.—lágrimas salen de sus ojos, pero no suelta sollozo alguno. Y eso es peor que llorar...
Lo agarro por las mejillas, obligándole a mirarme. 
—Tranquilo, respira hondo y suéltalo todo. Vamos.—pero no me hace caso, y me quedo de piedra cuando...
—Ayúdame.—susurra. la boca entera se me seca al momento. Lo abrazo y él, para mi sorpresa, me sigue el abrazo y se me parte el alma.
—Shh, te voy a ayudar. Te lo prometo.—susurro cerca de su oído.

Y es que está temblando como un cachorro asustado. Y eso hace que mi corazón duela mucho... ¿Qué me está pasando con este chico?

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RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.

Bueno, pues aquí estoy. Sé que no os ha gustado, ya que los primeros capítulos siempre son una kk... Pero aún así necesito que me digáis vuestra opinión y votéis las reacciones debajo del capítulo. ¿Vale?

Espero que ya os vayáis haciendo una idea del pasado oscuro de Justin, ya que puse una pequeña parte.

Bueno pues espero que no dejéis de leer esta novela. Más adelante será muy Abhifsbrvaisrgvn porque Justin ya hablará y pues akhodihouwrf no sé.

¡Gracias por leer! Sois geniales ♥

-Donna Scars.

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